Parece que esta era de la sociedad de la información y conocimiento, más que estar centrada en el desafío de como gestionar la información (la explosión de la información que se nos viene es inimaginable pero tenemos y seguirán saliendo tecnologías que automaticen el procesamiento) esta centrada en aquello que precisamente durante la era de la agricultura y la industria no se ha podido automatizar, esto por lo cual la economía, el desarrollo y la innovación no deja de suceder, estoy hablando de la producción del vínculo social, lo “relacional”, la cooperación y colaboración entre pares.
Es así que en medio de toda esta complejidad, incertidumbre y la necesidad de cambiar mapas obsoletos, la solución fueran todos las tecnologías 2.0 y sobretodo este "boom" de las redes sociales. Sin embargo la situación no es tan simple.
Ni las tecnologías 2.0, ni las redes sociales, ni cualquier dispositivo de moda, ultraliviano, ultraportatil y ultrapequeño hará que las personas y por ende equipos que viven en la desconfianza, el control, modelos organizacionales basados en la jerarquía y el ego, colaboren de una forma plena y fluida por encima de los intereses personales.
Hemos visto en algunas empresas, a pesar de que existen proyectos que requieren coordinación y participación de múltiples personas, aún es se nota como se prefiere guardar información, compartir sólo lo suficiente para no entregar tanto poder al resto y así creer que uno se mantiene prescindible por lo que tiene.
Por otro lado, a pesar que en estos mismos proyectos se han invertido en múltiples herramientas para la "colaboración", mismas tecnologías 2.0, cada persona cuenta con un smartphone (a cual más moderno y con más funciones), los espacios de interacción siguen vacíos y los medios de trabajo siguen remitiéndose al correo, el teléfono y una que otra vez algún documento que se deja compartido para la revisión.
Demás esta contar las experiencias de empresas que por la "fuerza" y el bando de algunos gerentes pretenden hacer un cambio de switch para que todos empiecen a colaborar. Es cierto, al comienzo funciona pero no ataca el problema de raíz, no se hace cargo de la situación central que es "cambiar la cultura de la empresa". Y como se aborda esto? No lo tengo claro, solo sé que abordar aquellas micro prácticas que hacen referencia a retomar la confianza, la necesidad de compartir, el reconocimiento de quienes lo hacen y el desarrollo de la inteligencia social, son las primeras piedras de la construcción de la catedral.
Estamos viviendo un "cambio de época" y parte de este cambio transformacional de las empresas es reinsertar en los genes de las personas la colaboración. A pesar que durante varios años, al menos 100, hemos sembrado prácticas contrarias que ocultan la naturaleza de las personas, la cooperación sigue estando ahí, a la espera de que el nuevo orden basado en la redarquía las haga aflorar.





